26 agosto, 2007

LA IMPORTANCIA DEL PROTECTOR SOLAR


En la piel se producen cambios básicamente por dos mecanismos: uno intrínseco, de envejecimiento propio y otro extrínseco debido a las alteraciones condicionadas por la intemperie: sol, frío, calor, viento etc. al que denominamos fotoenvejecimiento.
Actualmente se estima que el envejecimiento involucra a la bioquímica de los radicales libres ya que a partir del oxígeno que respiramos el organismo elabora de manera permanente radicales libres.
Los radicales libres son moléculas sumamente reactivas, cargadas con un electrón libre, lo que las torna inestables, para estabilizarse necesitan tomar el electrón que les hace falta de las moléculas que se encuentran a su alrededor para obtener su estabilidad। Así, la molécula atacada, que perdió un electrón, se convierte entonces en un radilibre.
Esta acción primitiva condiciona una serie de reacciones en cadena que llegan a involucrar a miles de moléculas que se oxidan y alteran los tejidos envejeciéndolos a través del deterioro.

Este proceso muestra cambios en la apariencia y función de la piel que se caracteriza por aspereza, arrugamiento, laxitud (pérdida de turgencia y elasticidad), pigmentación, etc. siendo la cara, cuello, y el dorso de manos la más afectadas en este proceso de fotoenvejecimiento por ser las zonas más expuestas. La reacción anormal de la piel a la radiación solar se denomina fotosensibilidad.
Aùn cuando el uso de los fotoprotectores se ha ido generalizando no ha sido suficientemente difundido ni enfatizado que el uso de los fotoprotectores son un aliado para la salud sobre todo para aquellos individuos sensibles al cáncer de piel ya que con un buen fotoprotector pueden disminuir los efectos peligrosos de la exposición solar.

Los términos que se utilizan en las etiquetas de los protectores solares pueden ser difíciles de entender por ello es importante señalar que el número de SPF (factor de protección solar, en inglés; F.S.P. en español) representa cuanto tiempo más puede la persona estar protegido por ese producto al exponerse al sol sin sufrir quemadura solar, especto al tiempo que tolera sin protección solar alguna.

Lo recomendable es usar un protector solar pero no por ello se debe estar más tiempo del que se estaría exponiéndose al sol sin el fotoprotector.

Para proteger nuestra piel encontramos dos tipos de protectores solares: Los protectores físicos que reflejan totalmente la radiación solar impidiendo que penetre en la piel.

Y los protectores químicos que actúan absorbiendo la radiación solar y la transforman en otro tipo de energía para que no resulte nociva para la piel.

Las fórmulas cosméticas, farmacéuticas antisolares pueden ser muchas, por ejemplo: gel, emulsión fluida o cremosa, aerosol, solución hidro-alcohólica etc.

Los profesionales de la salud han demostrado que los rayos UVA contribuyen al envejecimiento prematuro y al cáncer de piel, enseñémosle a nuestros hijos a protegerse utilizando un buen protector solar, guiémoslos con nuestro ejemplo y tengamos la satisfacción de estar cuidando nuestra piel y la de ellos no solo por cuestión de estética sino por salud.

“Prevenir el daño solar es la mejor forma de prevenir el cáncer de piel”